Hace ya un mes que te fuiste y aun puedo sentir tus manos sobre mi piel, tu aliento en mi cuello, tu mirada en la mia desnudandome el alma. Noches de verano, noches nuestras que hemos vivido hasta el alba para dejar descansar nuestros cuerpos abrazados hasta ya bien entrado el dia, despertar con una sonrisa y disfrutarlo compartiendonos con los amigos y compartiendo las pequeñas cosas, conviviendo.
Largas conversaciones, sobre ti, sobre mi, conociendonos como personas, como hombre y mujer. Armonía como Amo y sumisa sin necesidad de palabras. Mi entrega sin miedo, sin condiciones. Tu aceptación con respeto, lentamente, paso a paso descubriendome, cuidandome, superando tus propias barreras. El cañamo apenas quedo marcado en mi piel, pero quedo profundamente grabado en mi alma, gracias por ese regalo. Gracias por permitir que me pusiera a tus pies, por valorarlo. Gracias por ese masaje con aroma a romero, gracias por usarme y hacerme sentir tuya. Gracias por aceptar un te quiero entre susurros y lagrimas florecientes. Gracias por dejarme ser el descanso del guerrero. Gracias por saber despertar y mantener a esa sumisa que hay en mi.
Soy una persona sonriente, siempre lo he sido, pero ahora mi sonrisa es especial. Soy tu reflejo, el reflejo de mi Dueño y Señor.
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