El inicio

jueves, 27 de agosto de 2009

Para mi madre

Ayer fue tu cumpleaños, una fecha que jamás se me olvida. Te fuiste una fría noche de enero. Aquel día había estado contigo en el hospital y te había dado de comer. El médico dijo que estabas bien pero debil y que en unos dias te podría llevar a casa. Por la noche sonó el teléfono y sin apenas mirar que ropa me ponía salí a la calle para coger un taxi en dirección al hospital. Sonaba esta canción, que cosas tiene la vida. Te ayude a morir, cogi tu mano, te di de beber durante toda la noche. Te resistias a irte a pesar de que creias que tu gran amor te esperaba al otro lado desde hacía ya diecisiete años. Al amanecer, ya tranquila, cerraste los ojos. ¿Quien quiere vivir para siempre? ¿Quién se atreve a vivir para siempre cuando el amor debe morir? Toca mis lágrimas con tus labios, toca mi mundo con la punta de tus dedos y podremos tenerlo para siempre. Besé tu frente ya fría, deposité un ramo de flores blancas sobre tu cuerpo tras haber dejado entre tus manos la carta de amor que mi padre te escribió cuando cumpliste los quince años. La caja se cerró y pensé que nunca te había visto tan hermosa.

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