Había sido un día largo y no muy especial. Acababa de caer la tarde y me preparaba para escuchar algo de música y relajarme. Sonó el teléfono y sonrei al ver el nombre en la pequeña pantalla. Era el. Yo había descartado la posibilidad de que me llamara pero me había equivocado. Me invitaba a salir, me había pillado por sorpresa y muy a pesar mio yo sentia la tensión que había acumulado durante la noche anterior y el día. Le dije que quizás no fuera buena idea y que lo dejaramos para el dia siguiente pero el no lo acepto, simplemente me dijo: Mejor, prefiero que estes cansada. Mi deseo es probarte. Pasare a recogerte en media hora. Saque a Duero a dar una pequeña vuelta y volvi volando hacia la ducha. Apenas habia tenido tiempo de secarme un poco el pelo cuando sono la llamada del timbre del portal. Aproveche el margen de tiempo que me daba la subida en ascensor de los ocho pisos para sacar la ropa apresuradamente del armario y cubrirme con el albornoz. Sonó la llamada en la puerta y alli estaba el, sonriendome con una cierta malicia por la situación creada. Aproveche para terminar de vestirme mientras el hacia amistad con Duero y nos fuimos. Tomamos la primera copa en un local ya conocido. Estaba muy tranquilo y no habia gente en el piso de arriba, asi es que subimos y visitamos brevemente la mazmorra. Nos sentamos a tomar nuestras copas en un pequeño rincón. Tras un rato de conversación el desabrocho lentamente los botones de mi camisa y acaricio mis pechos mientras seguiamos conversando. De forma totalmente natural solicito que desabrochara mis pantalones y me inclinara sobre sus rodillas. Asi lo hice. En aquellos momentos alguien subia lentamente por las escaleras y el me ordeno suavemente, sientate. Aquella persona aparecio en el umbral de la puerta y nos miro, dio media vuelta y se alejó. Entonces el con la misma naturalidad me dijo, vuelve a tu sitio. Me incline y repose mi estomago en sus muslos quedando completamente a su merced. La persona que nos habia interrumpido volvio a hacerlo. De nuevo me ordeno sentarme. El ver como me cuidaba y evitaba exponerme innecesariamente creo en mi confianza y una gran sensacion de cariño. El intruso volvio a marcharse pero esta vez esperamos a oir sus pasos bajando la escalera y otra vez recibi la orden de volver a mi sitio. Sus manos acariciaron suavemente mis nalgas y entre caricia y caricia aplicaba un azote, calculado. Poco a poco mi excitación fue en aumento con sus juegos, sus caricias, sus azotes y sin darme apenas cuenta habia perdido el control sobre mi cuerpo. Me dirigi al cuarto de baño donde me asee despacio, volviendo en mi misma. Al regresar me sente junto a el y seguimos conversando. Me propuso cambiar de ambiente y acepte. El siguiente local era completamente nuevo para mi. Me enseño despacio cada dependencia del mismo, la mazmorra, el jacuzzi. Gran parte del espacio estaba rodeado por un muro de madera como el que puede verse en los conventos de clausura. A través de las celosias del muro habia personas que nos observaban desde el anonimáto. Volvimos a sentarnos y a conversar tranquilamente. La gente se iba sentando a nuestro alrededor y el caracter acogedor que habiamos sentido en principio se fue perdiendo. Nos dirigimos hacia otra zona del local pero no habia asientos, el resto estaba todo decorado con grandes superficies en las que tumbarse. Nos sentamos en una de ellas y al poco rato observamos que a nuestro lado habia una pareja tumbada. La chica permanecia bocabajo y recibia azotes del Dominante que estaba de lado mirando hacia nosotros. Algunos se habian colocalo alrededor para mirarles. El Dominante nos miraba a los dos y ambos creimos adivinar una especie de reto en su mirada. El se tumbo en aquella superficie que era como una enorme cama y me ordeno que me pusiera de rodillas a su lado sobre la cama mirando hacia donde se encontraba el otro Dominante. Volvio a abrir mi camisa y saco suavemente mis pechos, acariciandolos despacio para dar paso a pequeños pellizcos en mis pezones que fueron aumentando poco a poco en intensidad. Me preguntaba si me hacia daño y si mis pezones eran poco sensibles. No, conteste, no siento dolor y mis pezones son muy sensibles. El siguio aprentando mirandome a los ojos y mi placer fue subiendo en intensidad, entonces me cogio del brazo y me ayudo a levantarme a la vez que se levantaba el. Yo le miraba y no decia nada, le dejaba hacer. Me dirigio hasta colocarme de espaldas a la pared y empezo a besarme con fuerza mientras su mano se deslizaba lentamente entre mis piernas y me masturbaba. Manos salian a través de la celosia de la pared, manos que acariciaban mis pechos desnudos, mi espalda, mis nalgas a través del pantalon. Otros hombres se acercaron a nosotros y empezaron a acariciarme tambien. Uno de ellos cogio mi mano para llevarla hasta su sexo pero mi acompañante lo evito al sentir mi rechazo cogiendome ambas manos y colocandomelas sobre la cabeza. Entonces todo desaparecio de mi mente, solo estaba el frente a mi, besandome con la misma pasión que yo lo hacia, masturbandome. Las manos que rozaban mis pechos me daban placer pero no era un placer a parte, era un placer que provenia de mi acompañante. Me estaba entregando de una forma que no había hecho nunca. Senti la entrega de una forma arrolladora dentro de mi y me deje llevar por ella, entreabria los ojos y solo estaba el, su boca en la mia, su mano en mi sexo. Me corri y entonces el me abrazo y retiro todas las manos que habian estado sobre mi. Me aparto ligeramente de la pared y los que aun nos rodeaban y alli me abrazo. Un abrazo enorme, calido, protector. Me acurruque entre sus brazos, mi cabeza en su pecho y poco a poco fue calmandose mi excitacion, mi respiración. Entonces volvio a llevarme hasta aquella enorme cama y nos tumbamos juntos. El abrazado a mi y yo acurrucada en el. No se cuanto tiempo paso pero no puedo olvidar la sensación de paz, lo bien que me sentia alli. Toda la tensión acumulada en mi de los últimos dias habia pasado. Me beso y entre risas me dijo, vamonos o te quedaras aqui completamente dormida. Me abrocho la camisa como quien se la abrocha a una niña pequeña, despacito. Salimos a la calle y caminamos hasta casa, una vez en el portal le invite a subir y el dijo que aceptaria si yo lo deseaba y asi se lo dije, que lo deseaba, que deseaba que subiera conmigo. Cogimos el ascensor que empezo su lenta subida hacia el octavo piso............
Desperte con la mañana ya avanzada y seguia sintiendo la paz dentro de mi. Recordaba nuestra breve despedida al llegar el alba con un gracias mutuo, un beso y una sonrisa complice que el me dedico dandose la vuelta mientras yo cerraba la puerta. Recordaba mi cabeza reposada sobre su hombro y su respirar acompasado mientras dormiamos sobre mi cama y entonces lo pense ¿ha sido un sueño? ¿me quede anoche dormida mientras ponia la música? No, no ha podido ser un sueño, su olor aun se respira en mis almohadas, mis pezones aun queman con un ligero roce.
Miro la pequeña pantalla del teléfono de vez en cuando desde hace varios dias, esperando que su nombre se ilumine en ella de nuevo. Llamame, vuelve a llamarme aunque solo sea para decir un hola, que tal! y entonces sabré que puedo guardarlo en mi memoria como algo real que sucedio una noche entre tu yo y no como otro de mis locos sueños tan solo vivido por mi.
3 comentarios:
Como ya te dije, que no haga ningún comentario no es porque no lea tus entradas al blog, solo que cuando las leo ........ me dejas sin palabras.
Me convierto en un vulgar ... Forrest Gump.
Para mi Forrest Gump no es vulgar, sino muy pero que muy especial y esta es solo una faceta de ti, que tambien eres especial. Un beso
Yo soy especial. Vale.
Forrest es muy pero que muy especial. Vale.
Ahora ya se que no tengo posibilidades ... me gana Forrest ...
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