Pase mi adolescencia entre estas montañas. Alli aprendi a compartir, a conocerme a mi misma, a conocer a los demás. Aprendi a enfrentarme a situaciones difíciles y a disfrutar de los momentos de paz.
Alli nacieron grandes amistades que aún perduran. Viví mis primeros amores. Conocí al amor de mi vida.
Camine por sus senderos de día y de noche, bajo el fuerte sol estival y bajo la nevada esporádica del invierno. Trepe hacía las alturas unida por una cuerda a mi compañero y baile en sus cumbres. Dormi bajo una cúpula de estrellas e hice el amor por primera vez dentro de mi Pedro Gómez. Pase noches enteras de vigilia protegida de la lluvia en una pequeña cueva. Me bañe en sus aguas, me llene de vida y vi a la muerte pasar a mi lado por primera vez.
Alli empece a ser quien soy: una luchadora por sus pequeños sueños de libertad.
1 comentario:
no sé qué escribir sin manchar tu post pero quería dejarte constancia de mi paso por aquí... que yo también crecí en parte allí de donde hablas... y la vida nos hizo conocernos en otra etapa de la vida de ambas... qué curioso. un abrazo muy fuerte
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